CRÍTICA DE CINE

Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido: Una flecha en la cabeza

964

Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido

Próximos estrenos España 24 de septiembre  

Título original

Felkészülés meghatározatlan ideig tartó együttlétre aka 
Año
Duración
95 min.
País
 Hungría
Dirección

Lili Horvát

Guion

Lili Horvát

Música

Gábor Keresztes

Fotografía

Róbert Maly

Reparto

Natasa StorkViktor BodóBenett VilmányiZsolt NagyPéter TóthAndor LukátsAttila MokosLinda MoshierJúlia LadányiRéka PelsöczyErnö SeböRozi SzékelyÉva Bandor

Productora

Poste Restante

Género
DramaRomance
Sinopsis
Márta, una neurocirujana de 40 años, se enamora. Deja atrás su brillante carrera en los Estados Unidos y regresa a Budapest para comenzar una nueva vida con el hombre que ama. Pero el que para ella es el amor de su vida afirma nunca haberla conocido antes. 
 
CRÍTICA

Cualquiera que haya estado bajo los efectos del enamoramiento puede entender el estado en el que se encuentra Márta, la protagonista del segundo largo de Lili Horvát de título tan extenso como bello. La centralidad de la figura del ser amado en la mente, el ansia de verlo, el vacío de no tenerlo cerca, la impulsividad en la toma de unas decisiones que siempre priorizan el interés romántico o, en definitiva, un empeño afectivo que puede derivar en tendencias obsesivas peligrosas para la salud. Los sentimientos se exacerban y todo toma una intensidad que transita por los caminos de la irracionalidad, en un amour fou guiado por unas emociones potentísimas que condicionan un comportamiento fundamentado en el raciocinio. Por este motivo resulta acertado que la enamorada en cuestión sea una neurocirujana de 40 años -lo que sería el exponente de una vida ordenada y eficiente- lanzándose al precipicio por esa cosa llamada amor, vehiculada desde la pulsión visceral. Paradójicamente, el objeto del campo de saber en el que Márta es especialista la lleva por las trampas y recovecos que ella no puede sortear, planteando si todo ese torrente emocional que la mueve es, en realidad, resultado de su imaginación. ¿Ha vivido realmente un affaire con ese hombre o es solo una proyección de sus anhelos?

Este misterio romántico que se pone sobre la mesa supone un paso adelante a nivel de madurez para Horvát, quien deja atrás sus universos de adolescentes ante problemas vitales para explorar personajes más maduros que, sin embargo, también remiten a ese apasionamiento sublimado característico de la juventud. Pero la cineasta trata esta vehemencia con una puesta en escena atenuada, pausada y delicada. En algunos momentos fría -que no distante-, Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo determinado es minimalista para que el espectador pueda reconocerse, aunque sea puntualmente, en alguna de las actuaciones de una Márta cegada por la ilusión del cariño, hecho que funciona en buena medida, pese a que se echa en falta algo más de desarrollo al conjunto.

Y no hablamos por la necesaria ambigüedad en la resolución para una propuesta de estos parámetros, sino porque una pizca de nervio dramático le habría venido de perlas para ganar contundencia en su desgarradora situación. No obstante, el film en ningún momento juega al efectismo barato y en todo momento contiene un buen hacer narrativo que se ve realzado gracias un cuidado aspecto técnico, una exquisita partitura Gábor Keresztes con preponderancia del piano más íntimo y, sobre todo, la cautivadora interpretación de Natasa Stork, llevando a sus espaldas el peso y la empatía hacia este animal romántico perdido.

Deconstrucción del amor, un film que opera casi como un narcótico propio de la condición placentera y reconfortante que implica el querer a una persona, pero que también puede bifurcarse en alienación. Todo esto para, finalmente, quizás darse de bruces con la cruda verdad de la no-correspondencia o, peor, la ignorancia. Porque seguramente, si corre sangre en las venas, todos hemos sido Márta en algún pasaje de nuestra vida. Y no sabemos si lo volveremos a ser porque, como defendía John Stuart Mill, siempre acabamos anteponiendo nuestros deseos a la razón, aún más cuando el tema candente es uno de los conceptos más grandilocuentes e idealizados de la historia. Y si a una mente brillante cuarentañera le ha pasado, ¿quién está a salvo? Nadie, porque es algo inesperado para lo que nunca se está suficientemente preparado. E incluso en ocasiones hace perder la perspectiva, hasta el punto de no darse cuenta de llevar una flecha clavada en la cabeza.